Lucy, cuando el corazón no es sólo músculo

Lolo y Lucy

Hablemos de Lolo y Lucy. 6.- Lucy, cuando el corazón no es sólo músculo

 

Venimos tratando, semana tras semana, lo que Lucy hizo en beneficio (no sólo espiritual) de su hermano LoloY es que fue todo corazón, como bien dice el Beato cuando, en la dedicatoria de “El sillón de ruedas”, le agradece esto:

“A tu corazón, fragua y manzana, que limita, de un lado, con los cielos y estrellas. De otro, con la imagen fija de un Cristo repetido.”

Decimos en el título que el corazón puede ser, es, no sólo músculo que bombea sangre sino que tiene un sentido, se le da, que tiene que ver con el ser cada persona y, además, para un creyente católico, es el templo del Espíritu Santo. Y, por eso, Manuel Lozano Garrido reconoce que el de su hermana Lucy es como es. Y lo dice bien claro.

Cuando Lolo atribuye al corazón de su hermana-madre lo que le atribuye está más que seguro que no yerra y que acierta a la perfección. Y es que, ciertamente, según era con él, hermana y/con hermano, lo consideraba el lugar donde se prepara lo que luego ha de hacerse realidad. Allí mismo, en aquel su corazón, el de Lucy, se preparaba la existencia para alguien que necesitaba del mismo, de su disposición atenta y del tener en cuenta lo que el prójimo, aquel prójimo tan especial, necesitaba. Y por eso era el alimento del que servía Lolo, de aquel amor sin descanso que lo conformaba y daba consistencia, de aquella forma de hacer y ver el mundo siendo lo que hacía para su hermano y lo que veía lo era todo por aquel a quien Dios le había entregado para que fuera suyo, en una forma más que cierta.

Nos dice Lolo que el corazón de Lucy limita con algo o, lo que es lo mismo, que tiene, a un lado, los cielos y las estrellas; a otro, a un Cristo repetido, que se relaciona con tales realidades y, luego, que las comparte con él.

Seguramente, no se puede estar más acertado que cuando se sostiene que alguien lo pone en relación con lo sobrenatural pero que, a la vez, lo mantiene en tierra, tan en tierra como pueda estar Cristo y Cristo con su Cruz y todo, sin privarse de ella.

¡Qué vinculación tan grande entre Lolo y Lucy pero, sobre todo, desde Manuel hacia su hermana!

En realidad, cuando el corazón no es sólo músculo sino que se manifiesta como una hoja de ruta hacia el Cielo haciendo sus etapas en el mundo, a pasos, por cierto, callados a fuerza de no poder ser dados, entonces podemos decir que ha cumplido con una misión más que acertada y más que requerida. Y entonces, entonces sabemos que los límites del mismo tienen que ver mucho con los de aquel a quien se tiene muy en cuenta y por quien se da la vida. Y Lucy supo hacer eso, y Lolo bien que lo agradeció, por eso de ser bien nacido.

Y, como suele decirse, continuará y terminará…

Eleuterio Fernández Guzmán