Homenaje a los fallecidos en residencias de mayores y reconocimiento a la labor sanitaria

La Plataforma de Linares en Defensa del Sistema Público de Pensiones acudió esta mañana a las puertas del Geriátrico a rendir homenaje a las personas fallecidas y a la misma vez reconocer el trabajo de los sanitarios. Este es el comunicado emitido por el colectivo, con las reivindicaciones en este sector:

«EN RECUERDO Y HOMENAJE A LAS PERSONAS FALLECIDAS EN LAS RESIDENCIAS DE MAYORES Y EN RECONOCIMIENTO DEL TRABAJO QUE SE REALIZA POR EL PERSONAL DE ELLAS

Los pensionistas y ciudadanos de Linares, un año después nos volvemos a concentrar en las puertas de esta Residencia Mixta de Personas Mayores, y lo hacemos porque queremos seguir reivindicando la apertura de las instalaciones cerradas durante años de este Geriátrico, que a pesar de las reiteradas peticiones realizadas a los responsables políticos de la Junta de Andalucía competentes en la materia, hasta el momento todo han sido largas y justificaciones para mantener cerradas dichas instalaciones.

Hoy más que nunca se ha demostrado que nuestras reivindicaciones tienen sentido, no solo porque su puesta en funcionamiento hubiera servido para paliar la larga lista de espera existente en la comarca de personas que necesitan asistencia geriátrica, también para crear empleo en este sector sanitario, en una ciudad tan necesitada de ello y de camino ayudar a la deteriorada economía de las personas dependientes y necesitadas, que no pueden pagarse la asistencia geriátrica privada.



En esta situación de crisis sanitaria que estamos viviendo, nuestra plataforma propuso el pasado 23 de marzo a la Delegación de Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, que se habilitara una zona del edificio cerrado para poder aislar y dar tratamiento sanitario adecuadamente a las personas contagiadas de las residencias de la zona; posteriormente al no dar resultado nuestra petición, el 4 de abril nuevamente junto con la Coordinadora de Jaén por la Defensa del Sistema Público de Pensiones enviamos una carta a las Delegaciones Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, proponiendo que se habilitara para ese fin este edificio o cualquier otro de la provincia; pero con escaso éxito pues nuestra petición no fue tenida en cuenta y no optaron por esta solución.

Creemos que, de haberse habilitado esta medida, hubiera influido en la disminución de casos de contagios y fallecimientos; como de hecho ha dado resultado en las provincias de Andalucía en las que se han habilitado (aunque tarde), hoteles medicalizados o residencias de tiempo libre medicalizadas para tal fin.

En cambio, pusieron en marcha los llamados protocolos de aislamiento por zonas en cada una de las residencias y el tratamiento de las personas infectadas dentro de ellas, evitando el desplazamiento a los centros sanitarios por el miedo a colapsar Hospitales y UCIS con personas de las residencias de mayores. Sabiendo como se ha comprobado posteriormente, que la mayoría de residencias, no disponen de las instalaciones adecuadas, ni del personal y los recursos sanitarios necesarios para tratar dentro de ellas este tipo de enfermedades.

Con esta decisión lo que se ha impedido en la práctica, ha sido el acceso de las personas mayores de las residencias a todos los servicios y recursos del Sistema Sanitario Español, dando la sensación de que se les ha abandonado a su suerte encerradas en la trampa de las residencias.

Los datos de fallecimientos por la pandemia en las personas mayores de 70 años han sido tremendamente dramáticos, alcanzando el 86% de los fallecidos a nivel general. Pero lo ha sido aún más dramáticos en las Residencias de Mayores ya que, aunque sean personas con mayor número de patologías previas, ello no explica que según las cifras oficiales el número de las personas fallecidas mayores de 70 años se ha multiplicado por 25 en las residencias de mayores.



En España los servicios sociales han sido históricamente el pariente pobre del Estado de Bienestar. La Ley de Atención a las Personas en situación de Dependencia de 2006, sentó las bases para su desarrollo, aunque lento y desigual, al que frenó en seco la gestión de la crisis económica de 2008 y los recortes que se aplicaron a estos servicios. En este marco, las residencias para personas mayores han estado especialmente desatendidas por el sector público, titular de apenas el 25% de los 5.387 centros que, según datos del IMSERSO existen en nuestro país, y cuya oferta de plazas apenas alcanza la mitad de las cinco plazas por cada cien mayores de 65 años que recomienda la OMS. La escasez de plazas públicas ha sido compensada por una oferta privada muy fragmentada, cuya titularidad se reparten fondos de inversión de diferentes países (Francia, en especial), aseguradoras, constructoras, empresas sanitarias, y titulares de grandes fortunas, que han visto en la necesidad un importante nicho de negocio.
En estos centros residenciales viven, aproximadamente, 350.000 personas, especialmente vulnerables a la epidemia, por su edad (78% son mayores de 80 años), con condiciones de salud (alta prevalencia de enfermedades crónicas, comorbilidad y deterioro cognitivo) y dependencia de otras personas para realizar actividades básicas de la vida diaria; la mayoría necesitan ayuda para asearse, vestirse, comer o desplazarse. Pero, además, el propio entorno añade riesgos a su vulnerabilidad, al tratarse de centros cuya actividad se organiza en salas comunes. Con un alto trasiego de personas, entre visitantes y personal, una proporción insignificante de profesionales sanitarios cualificados, que trabajan en base a un modelo asistencialista, alejado de la tan reivindicada “atención centrada en la persona”, con contratos precarios, bajos salarios, e instalaciones y recursos claramente insuficientes para evitar la propagación del nuevo coronavirus entre residentes y personal.

Por eso en primer lugar nos encontramos hoy aquí porque queremos rendir un homenaje y sentido recuerdo a las personas que han fallecido en las residencias de mayores, personas pertenecientes a una generación que ha sufrido mucho en España, con una infancia muy dura de penurias y escasez, que ha tenido que trabajar mucho para que nuestro país se encuentre en la actualidad con unas mejores condiciones de vida de las que tuvieron ellas.

En segundo lugar hay que mencionar que la pandemia también ha puesto al descubierto las escasez de medios materiales y humanos con las que cuentan las residencias, sumado a unas condiciones de trabajo para el personal que trabaja en ellas, precarizadas y degradadas en cuanto a contratos estabilidad, salarios etc. y ha sido con estas condiciones con las que las trabajadoras y trabajadores de las residencias han tenido que hacer frente al cuidado y la atención de las personas infectadas, en alguna ocasión careciendo de los equipos de protección individual adecuados, con mucho miedo, poniendo en riesgo su salud y algunas veces hasta su propia vida, como lo demuestra el alto número de personal infectado y algún fallecido como por desgracia ha ocurrido en esta residencia.

Es por esto que el segundo motivo que hoy nos trae aquí es mostrar nuestro reconocimiento, apoyo y solidaridad con todo el personal que trabaja en las residencias de mayores, por los momentos tan duros por los que están pasando.
Finalmente queríamos mencionar que se hace necesario aprender de esta mala experiencia para el futuro, y será el momento de implementar los cambios que necesita en España el sistema de cuidados, para lo que creemos que es una buena base el documento elaborado el pasado 1 de abril, por un grupo de 38 profesionales de reconocido prestigio en el ámbito de la geriatría y la gerontología de nuestro país, al que han denominado: “Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración de España”, abogando por aprovechar las debilidades que esta crisis ha puesto de manifiesto, para abrir un debate que permita afrontar, de una vez por todas, los retos pendientes.



Cuando esta crisis termine será, también, el momento de emplearse a fondo para que las personas mayores que viven en una residencia, puedan ejercer, como cualquier ciudadano o ciudadana, su derecho a recibir del sistema público de salud todos los servicios que necesiten y de los que se disponga.

EN ESTA PELEA VAMOS A CONTINUAR CON TODOS LOS CIUDADANOS QUE NOS APOYEN

¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LOS SERVICIOS PÚBLICOS SE DEFIENDEN!»

Fotografías: Plataforma de Linares en Defensa del Sistema Público de Pensiones