Linares volvió a latir con fuerza en la tarde del Lunes Santo, cuando la Hermandad de la Oración en el Huerto salió a la calle dejando una de las estampas más esperadas de la Semana Santa. A las 17:00 en punto, la cruz de guía marcaba el inicio de un recorrido cargado de solemnidad, historia y emoción contenida, que partió desde la Basílica de Santa María. La Agrupación Músical “La Borriquilla” de La Carolina fue el colectivo para la cabecera.
Desde la Basílica de Santa María la Mayor, el cortejo avanzó con la elegancia que caracteriza a esta corporación centenaria, fundada en 1889 y compuesta hoy por más de mil hermanos. El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto volvió a mostrar la intensidad del momento evangélico entre olivos, acompañado por los sones de la Agrupación Musical “Santo Tomás” de Villanueva, que aportaron profundidad y recogimiento a cada chicotá.
Tras él, la imagen de Nuestra Madre y Señora de Gracia, también deslumbró bajo su palio con una estética renovada en sus varas de mantilla y hábitos penitenciales. La Banda Sinfónica Municipal de Dos Torres puso música a su caminar, envolviendo de lirismo calles como Santiago, Tetuán o la Corredera de San Marcos, donde el público aguardaba con respeto y admiración.
El itinerario fue desgranando momentos especiales: el paso por el Paseo del Comercio, la estrechez de Canalejas o la elegancia de Isaac Peral. Además, en la calle Baños se realizó una bonita petalada. Sin embargo, uno de los instantes más señalados llegó a las 21:15, cuando la hermandad inició su Carrera Oficial. Allí, entre la solemnidad institucional y el silencio expectante, la cofradía mostró su identidad con una puesta en escena cuidada y solemne.
El discurrir por enclaves como Sagunto, Teniente Ochoa o la Plaza San Francisco dejó estampas imborrables, mientras los nazarenos mantenían el ritmo pausado de una estación de penitencia vivida con intensidad.
Ya en la madrugada, el regreso se hizo más íntimo. El paso por Campanario y la recogida en la Iglesia marcaron el final de un recorrido que concluyó a las 00:15 con la entrada de la hermandad. Linares despedía así una jornada en la que tradición, fe y patrimonio volvieron a encontrarse en la calle, confirmando que el Lunes Santo sigue siendo uno de los grandes latidos de su Semana Santa.