“Todos los que conocimos a “Lolo” pensamos que su vida fue un continuo Viernes Santo, tocando a cada instante la Pascua de Resurrección”

“LOLO” UN SANTO DE NUESTRO TIEMPO

Capítulo 4.- En la casa del Padre.

Todos los que conocimos a “Lolo” pensamos que su vida fue un continuo Viernes Santo, tocando a cada instante la Pascua de Resurrección.

Debemos tener presente las circunstancias sociales, políticas y religiosas en las que “Lolo” desarrolló su actividad. Una época difícil, en la que las heridas de la guerra civil aún sangraban y en cuya “curación” estaban empeñados “Lolo” y muchos de sus amigos como el Padre Félix García, José Mª Pérez Lozano, Aquilino Morcillo, Martín Abril, Antonio Montero, el cardenal Tarancón, Herrera Oria y muchos más que siempre buscaron al hombre para ofrecerle el mensaje gozoso del Evangelio, lo que no les impidió denunciar, apasionadamente, las injusticias que se producían.

En el verano de 1.971 la salud de “Lolo” es crítica y, aunque sigue trabajando, le cuesta mucho. Él se da cuenta de que su final se acerca y es entonces cuando escribe su “Mensaje a la última golondrina” Golondrina: esta noche última, sentiste de pronto el mandato y, sin más, fuiste clausurando con prisa ese nido que hicieras una vez, dulcemente, bajo el alero de cualquier casa de la ciudad. Lo creaste entonces ¿recuerdas? Con amorosa esperanza de frutos nuevos. Pero al dejarlo ahora no sufres, porque más que el hogar, vale la vida que puedes seguir transmitiendo.

Te vas sin pasaporte y bien está que no conozcas ese recelo de entre los hombres que es la filiación y el registro en la aduana. ¿A qué llamáis fronteras -me dices- si desde el cielo toda la tierra es única y no se ven murallas de uno a otro país?. Golondrina: todos los días, sin faltar uno, recuérdame la primavera y ayúdame a rezar cada mañana, la hermosa letanía de la esperanza:



Con dolor o con tristeza, creo en ti primavera. Con la frente en el suelo o la amargura en los labios, creo en ti primavera. Con la vida que apenas luce más que una vela muy corta, creo en ti primavera. Tentado contra el amor o la esperanza, creo en ti primavera. Ahora, mañana y siempre, creo en el Dios que nos regaló la primavera y que nos hizo posibles primaveras”

“Lolo” moría a las dos de la tarde del 3 de Noviembre de 1.971. Su amigo y sacerdote Rafael Higueras le acababa de dar la Comunión. Su hermana Luci lo tenía abrazado rezando el Padre Nuestro. “Lolo” le sonríe y así se nos fue.

Su amigo Martín Abril decía: “Yo creo que, en cierto modo, cuando “Lolo” vivía, pasaba unas horas en la tierra y otras en el cielo. Desde su sillón de ruedas, debía escaparse, de vez en cuando, a la otra orilla donde mojaba su pluma en tinta de eternidades. De otra manera no se concibe que pudiese hacer los descubrimientos que hizo, ni ofrecernos las luces que nos ofreció”

Poco antes de su muerte, “Lolo” nos dejó el siguiente mensaje:
“Amigos, por un tiempo no nos veremos; me adelanto al encuentro del Padre; os agradezco que hayáis estado junto a mi muerte como estuvisteis en mi sillón de ruedas. Sigo vuestro y os renuevo mi cita en la alegría. Cuidad de Luci y recordad que TODO ES GRACIA”

Los “Amigos de Lolo” iniciamos hace unos 25 años su Proceso de canonización que se depositó en El Vaticano en 1.996. Los teólogos de la Congregación para las causas de los santos, estudiaron el caso y sus conclusiones fueron impresionantes:

“Me parece una causa de las más limpias y meritorias que he visto en mis tantos años de consultor”

“Aceptó plenamente y con gozo, el cáliz que el Señor le presentó”

“Pienso que su beatificación y canonización serán de gran ayuda a la Iglesia”

“Estudiada esta figura tan singular, atrayente y cautivadora, se siente que su canonización será motivo de gozo para los jóvenes de A.C, para los seglares comprometidos e iluminará a los periodistas católicos; fortalecerá a los enfermos y especialmente a los ciegos que, con él, buscarán la luz de Cristo y, sobre todo, para aquellos que paralizados en su cuerpo, puedan infundir la gracia de Dios en el mundo entero.



Todos los teólogos y cardenales que estudiaron las pruebas y testimonios aportados, emitieron la misma conclusión, cosa que no es habitual.

El 17 de Diciembre de 2.007, el Papa Benedicto XVI, declaró heroica la vida y virtudes de Venerable Manuel Lozano Garrido, “Lolo”.

El 19 de Diciembre de 2.009 el Papa Benedicto XVI firmó el Decreto que reconocía la validez de un milagro atribuido a la intercesión de “Lolo”.

El 11 de Junio de 2.010, el Santo Padre firmó la Carta Apostólica por al que “Lolo”, Manuel Lozano Garrido, quedaba inscrito en el catálogo de Beatos y al día siguiente, el 12 de Junio de 2.010, en Linares, se celebró el solemne acto de Beatificación que, en nombre del Papa presidió el Exmo. y Rvdmo. Mons. Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos “Lolo” es el primer seglar español, “no mártir”, que ha sido elevado a los altares en los últimos siglos.

Dar a conocer la vida y el testimonio de Beato “Lolo”es algo que tiene que llenarnos de alegría y orgullo a todos nosotros.

Hace 100 años que Dios nos hizo un regalo maravilloso con el nacimiento, en Linares, de “Lolo”, y yo sé lo que Dios me quiere, cuando me ha hecho compartir mi vida con la suya. Recemos para que pronto la Iglesia pueda proclamarlo SANTO.

José Utrera Infantes