
El Teatro Cervantes de Linares volvió a confirmarse como uno de los grandes templos culturales de la ciudad con la celebración de la cuarta edición de “Navidad para todos”, un concierto que trascendió lo meramente musical para convertirse en una auténtica celebración del arte, la emoción y el compromiso cultural.
El público fue testigo de una velada cuidadosamente construida, donde cada interpretación parecía dialogar con la siguiente, hilando un discurso artístico sólido y profundamente emotivo. No fue un concierto al uso: fue una experiencia. La apertura corrió a cargo de los Hermanos Gascón, y bastaron apenas unos compases para entender que lo que estaba por venir sería excepcional.
Juan Miguel Gascón, al piano, demostró una vez más por qué su toque es sinónimo de elegancia, precisión y musicalidad; una ejecución cuidada, siempre al servicio de la obra y del conjunto.
Pero la gran sorpresa llegó de la mano de David Gascón, quien antes incluso de desplegar su reconocida voz baritonal, regaló al público uno de los momentos más sublimes de la noche con un solo de violonchelo: el Largo de Chopin, Op. 65. Interpretado con una mezcla sorprendente de técnica, sensibilidad y amor por la música, este inicio provocó los primeros y más que merecidos “bravos” de la noche.
David Gascón volvió a demostrar que su talento no conoce fronteras estilísticas ni instrumentales, consolidándose como un músico total, capaz de emocionar desde cualquier registro.
La incorporación del guitarrista Francisco Cuenca en el tema “Piensa en mí” (Luz Casal) elevó aún más el nivel artístico del concierto. Magistral en la introducción y exquisito durante toda la velada, Cuenca confirmó su madurez musical y su enorme capacidad para dialogar con voces e instrumentos con naturalidad y profundidad.
El repertorio continuó explorando territorios poco habituales para un solista lírico, y ahí radicó buena parte de la grandeza del concierto. “Puente sobre aguas turbulentas” (Simon & Garfunkel, en la versión de Camilo Sesto) y “Piano Man” (en la adaptación de Víctor Manuel) evidenciaron la versatilidad de David Gascón, capaz de transitar con solvencia y verdad por estilos tan diversos sin perder identidad ni emoción.
La primera parte concluyó con seis villancicos populares, entre los que brillaron con luz propia “Last Christmas”, con letra adaptada al español por el propio Gascón, y “El Tamborilero”, cerrando la participación de los hermanos con un ambiente ya plenamente entregado al espíritu navideño.La segunda parte no solo mantuvo el nivel, sino que lo elevó aún más.
El escenario se llenó de duende y excelencia con un cuarteto de auténtico lujo: el pianista internacional José Manuel Cuenca, cuya magia al teclado envolvió cada tema; el ya imprescindible Francisco Cuenca a la guitarra; la voz profunda, flamenca y llena de verdad de Cristina Pedrosa; y la fuerza expresiva, elegante y arrebatadora de la bailaora Almudena Roca, cuyo talento se manifestó en cada gesto, cada mirada y cada movimiento. Obras como Carmen la Petenera, La Llorona, Saeta, Vito o No dudaría dejaron al público literalmente sin aliento.El broche de oro llegó con la invitación a David Gascón para unirse al cuarteto en la interpretación conjunta de siete villancicos populares, un final coral y luminoso que selló una noche inolvidable.
El público respondió con entusiasmo y gratitud, consciente de haber vivido algo especial. “Navidad para todos” no es solo un concierto: es un cultural de enorme valor artístico y social, que gracias a la Obra Social de “la Caixa” y al apoyo del Ayuntamiento de Linares ha vuelto a demostrar que la música, cuando se hace con verdad y excelencia, une, emociona y deja huella.Quedó claro que Linares quiere, necesita y merece una quinta edición. Y quien no estuvo presente, tras leer estas líneas, sin duda querrá formar parte el año que viene de una cita que ya es imprescindible en el calendario cultural de la ciudad.



