El Teatro Cervantes se llena en apoyo a la Asociación de Parkinson

Anoche, el Teatro Cervantes de Linares volvió a demostrar que es mucho más que un escenario: es un punto de encuentro donde el arte, la emoción y la solidaridad se entrelazan para dejar huella. El concierto solidario a beneficio de la Asociación del Parkinson fue, sencillamente, un triunfo rotundo, un espectáculo memorable que llenó el teatro de un público entregado y conmovido.

Desde el primer acorde, la atmósfera se volvió especial. Visual Symphony Quartet abrió la velada con una elegancia impecable. Este cuarteto formado por violines Carmen Pérez y Juan Soriano, viola Celeste Garcia y violonchelo David Gascón, en tan solo dos años ha logrado conectar con espectadores de toda la provincia, y mostró por qué su agenda está repleta de proyectos y escenarios que los reclaman. Su interpretación fue delicada, intensa y musical; de esas que recuerdan por qué vale la pena seguir creyendo en la cultura.

La noche sumó aún más color con la actuación de la Cuarentuna Politécnica de Linares, que se ganó el corazón de los asistentes con su simpatía, su calidad vocal y esa energía tan característica que los hace tan queridos. Su intervención conjunta con el tenor Juan José Aguilar y el barítono David Gascón en “O Sole Mio” fue uno de los momentos más vibrantes de la velada: el teatro entero se levantó, rendido ante un derroche de voz, complicidad y arte.

A continuación, Musicalma dirigida humana y magistralmente por su director José Gregorio Trujillo elevó el listón con una actuación llena de sensibilidad, conocimiento y oficio. Su manera de abordar cada obra, de respirar con el público y de entregar cada nota con intención, fue digna de cualquier gran teatro del mundo. Un derroche de profesionalidad y cariño hacia la música, y hacia la causa solidaria que convocaba la noche.

Pero si hubo una figura que brilló con una luz especialmente intensa, esa fue la del barítono internacional David Gascón Gallego. Su presencia, su entrega y su versatilidad fueron uno de los pilares del éxito del concierto. No solo cantó con todas las agrupaciones participantes, sino que también regaló al público una intervención con su sello, integrándose con naturalidad tanto en Visual Symphony Quartet como en Musicalma, dos proyectos que él mismo considera parte de su “familia musical”. Su capacidad para emocionar, para transmitir y para liderar desde la humildad y el talento, dejó al público absolutamente cautivado.

Y entonces llegó el broche de oro: el bis final, un canto colectivo que emocionó a todos con el “canto a linares” del maestro José Antonio Armenteros ese regalo musical que ya forma parte del alma de la ciudad, resonó como nunca. Guiado por la voz cálida y cercana de David Gascón, y acompañado por Musicalma y la Tuna, el público se convirtió también en protagonista, cantando al unísono con una fuerza solidaria que puso la piel de gallina cuando todos los asistentes dentro de la obra cantaron “Linares, cuánto te quiero, te llevo dentro de mi, con tus plazas y jardines donde me siento feliz”.

Ayer, sobre las tablas del Cervantes, hubo arte, compromiso, talento y corazón. Y de esos elementos nació un concierto que, sin duda, quedará grabado en la memoria de quienes tuvieron la suerte de estar allí. Porque no fue solo música: fue comunidad. Fue unión. Fue Linares cantándole a Linares, con la esperanza puesta en un futuro donde la cultura siga siendo puente y abrazo.

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