La ciudad de Linares se despertó en la más profunda madrugada para ser testigo de una de sus tradiciones más arraigadas con la estación de penitencia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y San Juan Evangelista. Desde la Parroquia de San Francisco de Asís, la Cruz de Guía inició su camino a las tres de la mañana, abriendo paso a un cortejo multitudinario que este año contó con la participación de 1.854 hermanos. El fervor se hizo palpable desde los primeros instantes, especialmente cuando la mítica Banda de Cabecera interpretó sus primeros sones con los nuevos mantolines que estrenaba para la ocasión. San Juan Evangelista fue el primero en recorrer las calles bajo los sones de la Agrupación Musical «El Amor», seguido por el palio de la Virgen del Mayor Dolor, que lució radiante tras la restauración de su corona de plata y el bordado de las bambalinas laterales.
El momento cumbre de la noche se vivió a las cuatro de la madrugada, cuando Nuestro Padre Jesús Nazareno cruzó el dintel de su templo para encontrarse con su pueblo, iniciando poco después la tradicional bendición en la Plaza de San Francisco. El imponente paso, acompañado por un despliegue musical muy completo con las bandas del Ecce-Homo y el Rosario (cada una para una mitad del recorrido), avanzó por un itinerario que incluyó puntos emblemáticos como la calle Pontón y el Pasaje del Comercio, donde se pudieron apreciar los nuevos ciriales de acompañamiento y los mástiles para los guiones recientemente incorporados al patrimonio de la hermandad. La luz del amanecer sorprendió a la cofradía en la Fuente de la Constitución, lugar donde se repitió el emotivo rito de la bendición ante una multitud que no quiso perderse este hito devocional.
La jornada continuó con el paso del cortejo por la Carrera Oficial a las diez y media de la mañana, mostrando una cofradía compacta y solemne a pesar de las horas de recorrido. Como gran curiosidad de este 2026, la hermandad ajustó su horario de recogida, produciéndose la entrada del Nazareno y su última bendición en el templo a las 11:50 horas, mientras que la Virgen del Mayor Dolor hizo lo propio a las 12:45 horas tras transitar por la zona de la Casa de Hermandad. Con este encierro más temprano de lo habitual, la cofradía cerró una mañana de Viernes Santo impecable en la que los estrenos, como el juego de peanas de madera para las jarras y la restauración de la Cruz Parroquial, brillaron con luz propia bajo el sol linarense.
