Cuando Lolo se equivocó

Beatificación Lolo

Beatificación de Manuel Lozano Garrido 12-6-2010

 

Cuando Lolo se equivocó

Pues sí. Aunque sepamos que en vida tuvo Lolo una bien merecida fama de santidad no por eso (como suele pasar con todos los santos que son trasunto de ser humanos) iba a equivocarse. Seguramente él diría que se equivocó muchas veces (reconociendo así su humildad) pero nos referimos a otra cosa: Manuel Lozano Garrido no era profeta ni hijo de profeta. Y lo decimos por esto que sigue que bien puede considerarse, porque lo es, una anécdota en toda regla.

Como uno escribe en varios sitios sobre el Beato de Linares es posible que esto ya lo haya dicho en esta casa de Info Linares. Sin embargo, a lo mejor se ha mencionado de pasada y ahora vamos a hacerlo algo más y mejor, esperamos.

El caso es que estando en tiempo de guerra, la Española de 1936 a 1939, a Manuel Lozano Garrido le tocó está en el bando republicano de izquierdas. Estaba claro que Lolo era conocido por ser hombre, muy joven entonces, de fe.

Pues bien, en una ocasión, un mando suyo tenía necesidad de afeitarse y nuestro hermano en la fe le dijo que si quería, él podía afeitarlo. Sin embargo, aquel hombre (algo temeroso o inseguro con los pensamientos de Lolo) le dijo:

-No, que con la fama de beato que tienes igual me cortas el cuello (o hacerle otro tipo de daño, no podemos precisar cuál)

A esto, Lolo respondió que no era beato ni esperaba serlo nunca.

Y entonces fue cuando se equivocó porque, sin duda, entonces no sabía el buen hombre lo que le iba a deparar su inmediato futuro y, menos, aún, el que vendría muchos años después hasta el 12 de junio de 2010 cuando subió a los altares en su Linares del alma que lo vio nacer, vivir y morir.

Nosotros, ahora mismo, podemos hacer bromas sobre aquello porque, la verdad, viendo cómo ha devenido la cosa, resulta casi obligado hacer algún chascarrillo sobre tal situación. Sin embargo, mejor decimos que Lolo llegó a ser Beato por

-Una vida,

-Una fe,

-Una perseverancia,

-Una esperanza,

-Un comportamiento filial,

-Una aceptación de lo que le pasaba,

-Un amor incondicional a Dios y a su prójimo,

-Un corazón algo más que fuerte,

-Una inclinación inmejorable hacia el bien,

-Un querer y un poder frente a lo imposible,

-Un optimismo a prueba de bombas de la vida,

-Una luz propia de un santo,

-Etc.

Bien podríamos, a este respecto, decir  las razones por las que Lolo no fue profeta (de hecho no adivinó aquello) pero, ciertamente, diera la impresión de que todo su itinerario vital llevaba un camino cuyos pasos (entiéndase esto de los pasos que decimos pues no podía darlos físicamente) tenían un destino más que asegurado y que no era otro que subir los escalones hacia el Cielo uno a uno y, a pesar de que esto físicamente hubiera sido imposible (sólo es una imagen) sí lo era espiritualmente que, recordemos, es lo que pervive tras nuestra muerte.

Lolo, por tanto, fue Beato que es, si bien lo miramos, mucho mejor que ser profeta.

Eleuterio Fernández Guzmán